Una sociedad cangrejo

Hoy he vivido una escena agridulce, de esas que te hace cuestionarte el mundo en el que vives. Ese que dicen que ha evolucionado, avanzado y cambiado a grandes zancadas. Yo sigo pensando que la sociedad que lo rodea en lugar de ir con el ritmo del avance va con el paso del cangrejo, más para atrás que para adelante.

Ya lo sé llevo una semana de traca y las hormonas me están jugando mi papel literario, esta semana pasará a la historia del bitácora como la semana que Peineta reflexionó. Pero pienso que a veces es importante parar y observar la realidad aunque sea para asustarse.

Esta mañana mientras aparcaba mi moto,  miraba con emoción a un chico que mecía un bebé con ternura mientras le besaba la cabeza, la peque estaba dormida. El chico vestía un abrigo largo de cuero, unos pantalones amarillos, unas botas camperas de tacón (ideales de la muerte) y un peinado tipo gallo donde se notaba un mejor uso de la plancha que yo 😉

Delante de un centro de atención primaría, el paseaba arriba y abajo tarareaba una nana mientras en un banco, delante de él una pareja de mediana edad le observa con asombro, por no decir otra palabra. Yo seguía encadenando la moto mientras mis ojos brillaban de amor viendo como el mecía a su niña. En ese momento ha aparecido su pareja, le ha besado y le ha explicado unos papeles y se han ido con su bebe dormido.  Yo he caminado y he oído la siguiente frase “pobre niña”. He tenido que contenerme para girar hacia el banco y decir:

“Pobre usted o ustedes, que con 60 años no son capaces de ver el amor sin etiquetas, las relaciones humanas como tal. No juzgar por estereotipos y menos aún opciones sexuales. Pobres ustedes que no saben lo feliz y querida que va ser esa niña. Lo suertuda que es por tener alguien que le quiera y la cuida como nadie. Pobres ustedes por seguir teniendo perjuicios ancestrales, gafas caducadas en el tiempo y corazones encorsetados en sentimientos estipulados. Pobres por no tener la sensación de poder mirar con tranquilidad y sin juzgar, de disfrutar de escenas COTIDIANAS pero sobre todo de no tener la opción de vivir en libertad.”

Hoy más que nunca tengo claro que la educación es la clave de todo y que por mucho que la gente diga, seguimos siendo un país encorsetado, un país con demasiada religión católica, con demasiados perjuicios y pocas ganas de asimilar que por fin la vida cambia y que la cárcel y las condenas son para los corrutos. En este país hay mucho delincuente pero no por amar y dar hogar sino por robar…

Me acuesto con la certeza de haber recibido una educación tolerante, respetuosa y abierta de mente. No hay día en que no haya agradecido a mis padres lo bien que lo hicieron y el listón tan alto que me han dejado. Pero señores, está en nuestra manos que no seamos una sociedad cangrejo y miremos con gafas de amor y tolerancia. Cuanto más nos respetemos nosotros y más integremos las nuevas opciones de vida, más felices seremos y más claro lo tendrá el mundo y sus dirigentes. Vive y deja vivir es algo que queda muy bonito en la boca pero mejor aún en la mente.

Me voy a la cama con la envidia de no tener unas botas como él  un bebé que duerma tan bien, pero con la ilusión de saber que en el mundo hay una niña feliz.

16 pensamientos en “Una sociedad cangrejo

  1. Es muy complicado luchar contra los prejuicios. Los tenemos todos, pero algunos, aparte de la educación tolerante que nos hayan dado, o no, luchamos contra ellos cada día, luchamos por no juzgar. A mí me han ayudado mucho mis alumnos, porque los tengo que físicamente son de todo tipo, y su forma de ser y de relacionarse también es de todo tipo, y mucha veces, muchísimas, no se corresponde con lo que se espera de ellos por su físico, su ropa o sus tatuajes. Así que he aprendido mucho de ellos a no juzgar más que por hechos, y no por aspecto externo.

  2. No puedo estar más de acuerdo contigo y te doy las gracias por hablar bien alto en nombre de todos los que pensamos que efectivamente, vive y dejar vivir, y el amor no puede etiquetarse ( y que envidia que tengan una criatura que duerma tan bien, jejeje)

  3. Es horrible que todavía haya gente que no pueda entender el amor entre dos personas del mismo sexo. Pobre niña si, pero porque lo único que la puede hacer infeliz serán los comentarios de gente tán cerrada de mente.
    Es nuestra obligación enseñar el respeto a nuestros hijos, enseñarles que hay muchos tipos de familias, enseñarles sobre todo que hay que vivir y dejar vivir.

  4. una gran reflexión, confieso que yo no sé si podría haberme mordido la lengua y no haberme girado a hacerles ver, que el amor y la felicidad va mucho más allá de todos esos estereotipos. Pero bueno, me quedo con que esa niña recibirá mucho mucho amor. Eso seguro.

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