Carta abierta a la madre que no fui…

Hola Nerea,

Me supongo que jamás pensé que  te escribiría esto para contarte que nada fue como llegaste a imaginar o incluso soñar, cuando tus óvulos eran frescos y jóvenes y miraba la maternidad con esos ojos de madre entregada e ilusionada.  Por suerte te tocaron años de trabajar, crecer y descubrir que ni siquiera el resto de cosas que pensabas en esos años universitarios eran como esperabas que fueran.

Te quiero contar que eres madre de dos, sí querida, salvaste el tema de no seguir la línea de hijos “únicos” pero te diré que muchas veces la bimaternidad te vino grande. Me sabe mal decirte que no eres ni la mitad de eficaz de cuando eras canguro. Te acuerdas todos los bebés que llegaste a dormir desde tus escasos 13 años en la puerta del restaurante de tus padres…pues morena se quedo ahí tu buena vibra. Tu segunda hija, a la que por aquí le llaman neskatilla, decidió que lo de dormir era de cobardes y claro morena terminó por enterrar tu poco espíritu de madre alfa y crear el concepto gen-búho.

Quién te viera jugando en el suelo, rodeada de niños y dándolo todo, no me cuentes porque pero creo que te fulminaste todas tus reservas….has conseguido ver un grupo de preescolar y salir corriendo. Tú, Nerea,  que ibas a ser profesora de niños pequeños jajá (discúlpame que me ría) Ojo!! No has sido mala madre aunque muchas veces te convenzas de ello, te diré que la sociedad, el sistema y la economía no han sido grandes aliados pero oye no les ha faltado de nada, incluso gracias a tu trabajo loco les has podido dar algún capricho que otro.

Por cierto has sido madre bloguera, sí, como lo lees, no solo descubriste que no eras la madre que creías que serías sino que tuviste los santos ovarios de gritar al mundo que las cosas no eran de color de rosa. Oye, te vino bien, hiciste terapia y tienes nuevo nombre “Peineta”.

Te diré que tu locura por preocuparte de lo que consumen, estudian o sienten en la vida lo has medio cumplido o al menos le has puesto tesón.  Para elegir el cole de tu mayor te pegaste un Excel de asustar y cumpliste con tu sentir de vida, a pesar de no tener plaza en la guarde pública, si optaste a colegio y ahora has entrado al instituto, eso sí huevona ni un Excel te has marcado, aquello marcó  un antes y un después.

Tu locura por la puericultura ha tenido sus buenos efectos, has probado y usado todo aquello por lo que siempre apostaste y no ha habido gadget que no haya pasado por tus manos. Y a día de hoy eres de seguir recomendando a mucha gente aquello que crees que hace más práctica la maternidad.

Aún me pregunto qué pasó con esa Nerea, en qué momento cambió el chip, me supongo que la mochila pesaba mucho y jamás pensaste que era la asignatura  continua más dura de tu vida. Créeme no la convalidan con nada y el eramus ni te lo plantees porque si vas a tierras europeas no llegas al nivel. Casi como cuando llegaste a Bruselas y viste el nivel de inglés y te bajaron a primero, pues con la maternidad te pondrían en clases de recuperación, no me preguntes porque pero son más mañosos.

Ay pobre inocente que creías que entrar en cabina a interpretar al conferenciante asiático era un reto, tú no sabes lo que es enfrentarte a las preguntas sin fin de tu hija pequeña o las respuestas preadolescentes de tu hijo mayor, aquello era pan comido…

En fin Nereita, que me sabe mal decírtelo pero no has cumplido expectativas o sencillamente fuiste mejor madre antes de serlo, peroooo quizás estaría bien que al leer esta carta te quedarás con: Crecen sanos y felices, tu aprendiste a reconocer que nada era como lo esperabas, no lo has hecho tan mal cuando te abrazan y te buscan, sencillamente en aquellos años no contaste con la mochila de la culpa y la realidad porque los sueños, son esos sueños. Y chispum

Espero que esta carta sirva para sanar heridas, reconocer las mujeres que somos ahora y no las que fuimos y que la vida no es la que se diseñas o imaginas sino la que te toca vivir y en la cual las cosas tiene un filtro diferente.

 

18 thoughts on “Carta abierta a la madre que no fui…

  1. Pues no me gusta… tengo que decírtelo… como dice la vecina rubia, ojalá nos veamos como si fuéramos nuestra mejor amiga…
    La maternidad no es color de rosa como nos venden en las pelis al igual que después de un kiki sales corriendo al lavabo a lavarte si no querés dejar todo pringado en lugar de quedarte abrazada mirando al infinito …
    A la mierda los filtros y las expectativas idílicas…
    De corazón te digo que tengo una visión de tu maternidad muy distinta a la que tú misma tienes y creo que te has dejado muchas cosas de recordar a tu yo del futuro…
    El valor de un paseo, una conversación, veros reír, bailar con tu hijo una noche de verano mientras le brillan los ojos de ilusión… todo eso vale mucho más…
    Te quiero mucho, amiga… y te echo de menos…

    1. Ay amiga, esto es una reflexión sobre lo que pensé y luego fue pero claro está que estoy contenta de lo logrado aunque a veces alucine de las espectativas que nos llegamos a creer.
      Yo también de echo de menos y te quiero. Gracias

  2. Chica! Pues tienes dos soles preciosos y bien educados, con lo dificil que es eso hoy en dia! Otra cosa es que tu expectativa imaginaria fuera otra, pero es solo eso, una expectativa. De algo ha de servir la pandemia… bajar rpm, improvisar y vivir día a dia y sin muchos planes a largo plazo. Lo estás haciendo bien, no te digas lo contrario que te estás oyendo cada día.

  3. Buenos días Nerea,

    Que vamos a decir que no sepamos ya…
    Nos marcamos una expectativa tan altas, queremos ser como nuestras madres, ELLAS, que podían con todo. Y yo me decía: si mi madre pudo yo también…
    Pero cuando veía que no podía ( como ella ) entraba mi frustración ( cosa mala para el alma y autoestima ) y empezó el descenso a los infiernos…
    El decir porque no puedo y ella si, yo no valgo etc etc…

    Y llega el momento en que entiendes que yo no soy mi madre, que yo soy yo, que la sociedad y el entorno socioeconómico y TODO no es como antes.
    La presión por ser perfectas es horrorosa…
    Y finalmente que si nosotros no estamos bien nuestros peques no lo están .
    Me costó tiempo entenderlo, y mi terapia también ayuda… ( al igual que tú).
    No soy súper woman, soy Mónica, la loca de la Colina que con 41 años a decidido hacerse emprendedora ( después de 12 años siendo mamá de… )
    Y como dice Lola Flores , yo tengo Poderío ( aunque a veces se me sigue olvidando).
    Pero dentro de todo esto estoy haciendo lo que hoy quiero, donde soy feliz, aunque el mundo de la PODERIO no es de color de rosa…
    Pero me tiro a la piscina .
    Menudo relato el mío, y seguiría…
    Un besazo desde Andorra.

  4. Como tu dices crecen sanos y felices, y con un vínculo a la familia fuerte. También saben decidir pensando en lo que se les ha enseñado. Todo esto (y más) no tiene precio y es lo que ha de prevalecer a la hora de hacer balance de ‘ser madre’.
    Está claro que no nacemos enseñados, no es lo mismo ser madre, que canguro, como bien dices. Y podemos autocriticarnos siempre o pensar a posterior que quizás no fue la mejor respuesta, o la mejor manera de darla porque en ese momento estabas atacada por otro tema, pero creo que nuestros hijos saben quedarse también con el resultado final, de tener una madre que está con ellos, que comparte tiempo (todo el que puede) y aficiones, y que les da algún que otro caprichito. Y sobre todo que les quiere a morir, porque eso se nota.
    Eres la mejor malamadre que tus hijos podían tener 🙂

  5. Qué real todo lo que decís!! Ahora, pienso, cómo es posible que la expectativa nos la generen otros (sociedad, cultura, etc) pero la culpa por no lograr esa expectativa sea solo nuestra? Falta tanto camino por recorrer en igualdad de derechos!!

  6. Creo que las expectativas que nos marca la sociedad son demasiado pesadas para las mujeres o por lo menos para mí en muchas ocasiones… Voy poco a poco aprendiendo a rebajarlas o incluso a obviarlas porque no nos hacen bien a ninguna madre…
    Y desde luego que todas somos buenas madres porque siempre lo hacemos todo de corazón por nuestro hijos

    Un saludo

  7. Cuánta razón!! las expectativas que nos marcamos nosotras y que nos marca la sociedad y lo que es realmente… pero con el paso del tiempo hay que echar la vista atrás y siendo honestos «tampoco lo estamos haciendo tan mal» no?

  8. Ay Nerea… De lo que nos planteamos a lo que vivimos… Son dos cosas tan distintas que no lo sabes hasta que lo vives. Tu te lo planteas en la maternidad pero yo lo amplio al resto de vértices de nuestras vidas… El trabajo, el matrimonio… Quién está allí donde se imaginaba?? Creo que nadie… Ni mejor ni peor, entro punto distinto.
    Yo también soy de las que piensa que he hecho mucho mal… Pero luego hay momentos en que dices, hacen que te hacen reflexionar y pensar «pues tampoco lo estoy haciendo tan mal»…

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