Lo mejor eres tú, siempre

Hace casi 8 años que fui madre por primera vez y hace 5 que tengo en un blog.  Durante ese periodo he visto peleas en el mundo maternal que te ponen los pelos de puntas, enfrentamientos y lecciones de vida sobre la crianza. Puede parecer una comedia surrealista pero ha llegado a ser casi un circo Romano. Por supuesto como buena novata caí más de una vez en el agujero de la discusión sin fondo y otros tantos en la del agujero de soy una mala madre. Por suerte llegó el día en que en cierta manera me resbalo el tema un poco bastante, primero porque los años me demostraron que el camino era largo y la lucha constante, y segundo porque me rodee de gente terapéutica.

HOY

Estoy que se me escapa el tres y no el tren. Estoy que cumplo años con la certeza de no haberlos vivido o saborearlos desde hace unos cuantos. Estoy que no me creo que el año que viene cumpla 40, si  yo hace poco estaba haciendo la matrícula de la universidad leñe!!!, eligiendo las de libre configuración con incertidumbre y cerrando bares.

Ya no recuerdo…

Ya no recuerdo cuanto hace que no escribía a mano, ni que abría esta libreta. Ya no recuerdo cuanto hace que no escribía sin pensar en la consecuencia, en la lectura o en el límite imaginario que me he puesto desde hace tiempo. Ya no recuerdo lo que es escribir sin pensar en el que dirán, en que opinarán o en como lo interpretarán.  Ya no recuerdo lo que era ser quien era sin que eso para algunos supusiera un lastre.

Las agujas del reloj

Me supongo que hay muchas cosas o momentos con los que no contabas al convertirte en madre, pero sobre todo no contabas con tener momentos donde el alma te pida parar el  reloj, porque la pena te apodera. Hoy escribo en la soledad de un piso sin ruido y en silencio, donde abro y cierro  cajas con la automaticidad que lo hago desde hace casi siete años cada 5 meses.

Ser padres modernos, y no morir en el intento

Cuando fui madre por primera vez creo que hay cosas que no llegué ni a pensar o tener en cuenta. Bastante hacía con sobrellevar la supervivencia del nuevo ser que había llegado a nuestras vidas dispuesto a poner todo patas arriba. Pero creció, con él llegó el colegio y con el colegio un anexo de cosas que ni winzip puede comprimir. Señores hoy vengo dispuesta a hacer terapia de madre descentrada. Abstenerse de leer todo aquel que sienta que educar y criar a sus hijos es coser y cantar.

Oda al padre

Hace unos días me preguntaron que si al conocer a mi pareja no pensé en él como padre. Confieso que no, que al principio no tenía eso en mente, confieso que no comencé una relación pensando en mis futuros hijos sino en mi corazón loco. Confieso que en realidad lo que pensé fue a ver si le gustará a mi padre jajaja

Una sociedad cangrejo

Hoy he vivido una escena agridulce, de esas que te hace cuestionarte el mundo en el que vives. Ese que dicen que ha evolucionado, avanzado y cambiado a grandes zancadas. Yo sigo pensando que la sociedad que lo rodea en lugar de ir con el ritmo del avance va con el paso del cangrejo, más para atrás que para adelante.

Un wassap de mi padre

Lo malo de estar enferma y con móvil cerca es que tu padre te fríe a wassap, en mi caso de noticias que él considera que son relevantes para mí. He de decir que agradezco su dedicación, ya que muchas veces incluye anotaciones ya que sabe que tiendo a compartir en Facebook mucho de lo que me pasa. Pero ha llegado un momento en el que me preocupo y pienso, no será un toque de atención, sí sí un toque en toda regla porque el aitona es lector del blog y si saco conclusiones hace tiempo que no saco mi lado de Pintxos y debe de estar mosqueado por ello, o cuanto menos sorprendido. Y no me extraña, así que hoy cedo el teclado a mi pintxos del alma.

Y DE REPENTE TODO TERMINA

Se acaba el mundooooo, perdón el año, es que últimamente con tanto buen deseo, resúmenes de años en todas las Redes Sociales, tengo la sensación de estar despidiéndome de la gente para siempre. Pero vamos que yo el 2 de enero pienso estar aquí y más o menos parecida. Bueno seguro que con algún kilo de más por el exceso cebamiento familiar, pero es lo que tienes en Navidades durante unos días sabemos lo que sienten los patos para foie.