Las agujas del reloj

Me supongo que hay muchas cosas o momentos con los que no contabas al convertirte en madre, pero sobre todo no contabas con tener momentos donde el alma te pida parar el  reloj, porque la pena te apodera. Hoy escribo en la soledad de un piso sin ruido y en silencio, donde abro y cierro  cajas con la automaticidad que lo hago desde hace casi siete años cada 5 meses.

The Best Big Brother

Últimamente  cada vez que estoy cámara  en mano o pasando unos días en familia me pongo muy reflexiva, analizo, pienso y saco algo que tenía olvidado o que simplemente el estrés del momento no me estaba dejando ver. Qué importante es a veces pararse y mirar con distancia o detenimiento. Ya sabéis que no tengo hermanos y no los tendré (soy atea y no creo en los milagros). Tener a mi segunda hija ha supuesto poder disfrutar y observar ese fenómeno que en su día seguramente añoré. Y digo seguramente, porque prometo no recordar con claridad si fue algo que echará mucho de menos o me creara frustración alguna. Y en confianza no me imagino otro y otra como yo, soy muy intensa y he tenido que dar yo guerra por un tubo.